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Hoy, 17 de mayo, desde SOS Racismo queremos sumarnos al Día Internacional contra la homofobia, lesbofobia y transfobia. En primer lugar, porque las intolerancias no van cada una por un lado sino que comparten la misma base. El racismo, el sexismo y la homofobia se encuentran estrechamente unidos. En los tres casos se trata de que quienes pertenecen al colectivo que ha ostentado la supremacía machacan a quienes perciben como inferiores, promoviendo el odio a la diversidad.
Por otro lado, la homo-lesbo-transfobia añade un elemento de discriminación más a muchas personas inmigradas. En el caso de los gays y lesbianas es un elemento más que alimenta el racismo social y el miedo. Por ejemplo, ¿cómo atreverse salir del armario en el trabajo si un despido implica no poder renovar el permiso de residencia? En el caso de las y los transexuales además, se suma un elemento de racismo institucional: las limitaciones que impone la Ley de Identidad de Género, la cuál sólo permite el cambio legal de nombre y género de las personas con nacionalidad española. Si las transexuales femeninas se ven abocadas en su mayoría al paro y la prostitución, más aún las inmigrantes a las que, además de no poder cambiar su nombre y género de forma oficial, la Ley de Extranjería les impone trabajar en la economía sumergida durante al menos tres años. Otra realidad sangrante es la dificultad de ser reconocida o reconocido como refugiado por persecución de género u orientación sexual, como viene denunciando CEAR. Aunque la nueva Ley de Asilo incluye este motivo, en unos tiempos en los que el derecho de asilo se deniega sistemáticamente, es una quimera que una persona que ha huido de su país por su identidad de género obtenga protección. Recordemos si no el caso de la camerunesa lesbiana a la que le fue denegada la solicitud de asilo porque el instructor consideró que no es creíble que una lesbiana se quede embarazada (como era su caso).
Hablamos de la realidad de las inmigradas porque la de la población gitana LGTB es directamente invisible. He encontrado dos webs que pretenden romper ese silencio: Gitanaslesbianas y Gitanosgays.
Por todo ello, desde SOS Racismo alzamos la voz a favor de la DIVERSIDAD con mayúsculas, incluidas la afectiva y la sexual, y os animamos a que os expreséis contra la homo-lesbo-transfobia en las calles, en actos como el que la koordinadora Transmarikabollo de Donosti convoca para esta tarde.
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