La Arboleda, TRAPAGARAN. Dentro de los planes de rehabilitación se decide, al igual que se hace en otros muchos realojos que se hacen en ese plan y en otros similares, alojar a un matrimonio proveniente de Sestao con 5 hijos-as de entre 0 y 7 años, en el barrio de La Arboleda.
No lo decide la familia, que no pretende elegir a sus vecinos y vecinas.
Algunos-as “vecinos-as” de La Arboleda comienzan a crear un desquiciado alarmismo tachando a esa familia de “conflictiva” y se realizan todo tipo de movilizaciones, carteles, declaraciones a los medios, etc, mostrando y demostrando su total oposición a que esas personas vivan en su pueblo. “Casualmente” ese matrimonio son gitanos-as.
Sin comerlo ni beberlo esta familia se ve envuelta en una locura donde se airea con o sin razón, se cuestiona o directamente se inventa su pasado. Hasta el punto de tener que ser ellos-as quienes tienen que demostrar su “inocencia”.
El ministro Corbacho vuelve a la carga queriendo culpabilizar a la inmigración de la crisis y el paro. El Sr Corbacho lo único que hace, ante su incapacidad para presentar fórmulas para combatir el paro, es poner a las personas inmigrantes como excusa y chivo expiatorio de problemas que nada tienen que ver con la inmigración. Primero habló de fomentar que volvieran a su país de origen. Ahora habla de cerrar las pocas vías legales de entrada. Habla de castigar a unas pocas trabajadoras y trabajadores, y nada dice de fomentar el empleo. Sus fórmulas xenófobas anti-inmigración, no son medidas contra la crisis, no tienen eficacia alguna en el empleo, sólo son cortinas de humo, cortinas de humo que alarmantemente promueven el racismo.
Las agrupaciones humanas tienen un propósito principal: conquistar el derecho que todo el mundo tiene a ser diferente, a ser especial, a sentir, pensar, y vivir cada uno a su manera.Para conquistar ese derecho, defenderlo o ampliarlo, la gente se une. Y de ahí nace un prejuicio horrible pero poderoso: en aquella unión en nombre de la raza, de Dios, del Partido, del Estado se ve el sentido de la vida y no un medio. !No, no y no! Es en el hombre, en su modesta singularidad, en su derecho a esa particularidad donde reside el único, verdadero y eterno significado de la lucha por la vida” (Vasili Grossman. “Vida y destino”)El deber ser no se deriva del ser. La igualdad, en derechos y dignidad, de todos los seres humanos es nuestro ideal, porque podemos argumentar razonablemente que es superior a cualquier otro ideal, no porque los hombres sean de hecho iguales (Tzventan Todorov. “Deberes y delicias. Una vida entre fronteras”)